Axa-IM percibe la política americana como la mayor fuente de incertidumbre en el mundo occidental. En contraste, señala que los mercados perciben un mayor dinamismo económico y político en Europa.

Desde mediados del mes de mayo, y tras un inicio de año muy alcista, las bolsas vienen corrigiendo o se han estancado; la deuda pública ha perdido impulso, aunque en momentos puntuales actúa como activo refugio; el dólar ha acentuado su depreciación frente al euro y otras divisas; las  materias primas han presentado un comportamiento mixto en dólares: alimentos a la baja, industriales y productos básicos al alza y oscilación en los precios del petróleo.

Los mercados financieros estarían haciendo un alto en el camino, con rasgos estacionales, que esperamos sea para tomar aire y retomar la subida.  Un receso aprovechado para valorar las diferentes clases de activos, evaluar si la economía mundial puede seguir mejorando; cuestionar la dirección de las políticas monetarias y calibrar el impacto de las diferentes incertidumbres de índole político.

Los datos de coyuntura de agosto han sido buenos: la mayoría de las economías, de forma sincronizada, van ganando impulso; especialmente en la Eurozona.  En referencia a las políticas monetarias de la FED y del BCE, no parece que haya nada predeterminado; el endurecimiento previsible, en ambos casos, estaría muy matizado por la prudencia, la gradualidad y, en el caso de la FED, por las consecuencias sobre la economía del ciclón Harvey. Para el BCE la excesiva fortaleza del Euro podría suponer un impedimento que retarde el proceso de reducción de estímulos.

En términos políticos, EEUU representa, en la actualidad, la mayor fuente de incertidumbre. En el mes de septiembre el Congreso de EEUU se enfrenta al llamado “precipicio fiscal” con dos citas importantes: en primer lugar, tiene que elevar el “techo de la deuda”, que limita el endeudamiento del Tesoro; y, en segundo lugar, el Congreso tiene que aprobar el presupuesto para el año fiscal 2018 –con inicio el próximo 1 de octubre- o acordar medidas para mantener la financiación del gasto público.

La probabilidad de un caso extremo, el más perjudicial para los mercados, de impago por parte del gobierno de EEUU, sería casi nula.  Sin embargo, la negociación en el Congreso, entre el ala republicana (pro mercado) y los conservadores (fiscales), se presenta complicada. Para enredar más las cosas, el Presidente Trump afirmaba que podría vetar el presupuesto si no incluye créditos para construir el muro en la frontera con Méjico. El riesgo, pues, es que sin presupuesto o una resolución de continuidad temporal, el gobierno se vea obligado a cerrar algunos Departamentos en la primera semana de octubre.

Creemos que la eventualidad de desacuerdo es poco probable ya que el coste político sería enorme para los republicanos, que controlan  la Casa Blanca y ambas Cámaras del Congreso.  Además, las necesidades de reconstrucción y, por tanto, de proveer recursos tras el paso del ciclón Harvey, deberían facilitar, también, un acuerdo presupuestario.

El final del verano, la vuelta de vacaciones,  debería dar paso a una mayor estabilidad en los mercados.  Si bien, además del vértigo por la proximidad al “precipicio fiscal” americano, persisten otras incertidumbres: el desafío independentista en Cataluña, la tensión en Corea, las negociaciones del Brexit en Europa y del Nafta en Norte América. Con tintes esperanzadores las reformas que plantea el gobierno de Macron en Francia.

Y, sin embargo, de no mediar un shock, la prudencia de las políticas monetarias, el crecimiento de los beneficios y la situación de las economías, son lo suficientemente sólidos para favorecer que la renta variable europea y otros activos de riesgo salgan del impase y rompan al alza el rango actual  de precios, superando el estancamiento.

Fernando González Cantero
Presidente