Perfecto, completo, bien logrado… esa es la sexta acepción de de la palabra redondo que da el Diccionario de la Real Academia Española. Una visión global cualificada es redonda en ese y otros sentidos. En PBI llevamos más de treinta años desarrollando una filosofía de gestión que se apoya en una esa visión completa de los factores económicos. Tomamos en consideración las economías (crecimiento, inflación, tipos de interés) y los mercados (valoraciones, tendencias, flujos de fondos) en su conjunto, para situar las carteras de nuestros clientes en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Y como cada persona es un mundo, aspiramos a que cada cartera ocupe el punto de la frontera eficiente entre retorno esperado y riesgo, que mejor se ajuste a su perfil.

 

¿Por qué un estilo Global Macro?

Hablar del estilo Global Macro es hablar de dos cosas que nos definen en la gestión de carteras. Por un lado, la filosofía multiactivos: lograr una adecuada diversificación entre clases de activos, con una combinación que maximice el retorno esperado para un determinado nivel de riesgo. Y el estilo Top Down o Macroeconómico: partir de una visión general de la economía y de los mercados, para finalizar el proceso inversor con una adecuada selección de valores, muy diversificada también.

Por contraposición, seríamos los opuesto a estrategias de inversión muy concentradas en pocos valores y en las que se parte en exclusiva de un análisis fundamental de las compañías. Todos los enfoques o tipos de análisis son válidos, pero es importante que el arbol no nos impida ver el bosque. La ventaja de nuestro estilo es que permite aprovechar multiplicidad de enfoques en cada fase del proceso de inversión y, además, eliminamos el riesgo emisor (el riesgo idiosincrático de cada valor). Estamos convencidos de que es un estilo más redondo.

 

¿Por qué la Multiestrategia?

Hablar de estrategia es hablar de una visión a medio y largo plazo. No somos traders que, con un adecuado tacticismo, vamos aprovechando las ineficiencias del mercado para rascar puntos de rentabilidad, minuto a minuto. Para optimizar el proceso inversor tenemos una estrategia de activos que denominamos de riesgo y otra de activos de bajo riesgo, que gestionamos independientemente y combinamos en las carteras de nuestros clientes en función del perfil de riesgo de cada uno. En esas estrategias volcamos nuestras convicciones macroeconómicas y las estructuramos con subestrategias por clases de activo, zonas geográficas, factores, sectores etc. Todo con una gestión dinámica y adaptativa. También, para momentos de turbulencia en los mercados, contamos con una estrategia refugio, compuesta de activos monetarios.

La ventaja de nuestra concepción de lo Multistrategy es que, además de aprovechar una gran variedad de oportunidades que hay en el mercado, es capaz de incorporar estrategias personales de los clientes. O, al menos, las carteras que gestionamos en PBI tienen la flexibilidad suficiente para ajustarse en proporciones adecuadas, teniendo en cuenta el conjunto del patrimonio de cada cliente. Así evitamos exposiciones altas e innecesarias a determinadas clases de activos, por ejemplo, y reducimos el riesgo.

 

Asset Allocators puros, ¿qué es eso?

En PBI no generamos producto, ya sean fondos de inversión, fondos indexados, ETFs, estructurados… Los productos de otros –los de las mejores casas, que cumplan además con la normativa UCITS y tengan liquidez diaria–, nos sirven como ladrillos para construir carteras de inversión muy diversificadas. A eso nos dedicamos día a día: creemos en el efecto multiplicador de poner en juego el talento de muchos equipos gestores diferentes, especializados en distintos nichos o estilos, y respaldados por ejércitos de analistas. Aquí se refleja también nuestra visión multiestratégica y la convicción de que el 80% del éxito en la gestión está en el asset allocation, en la asignación de activos. Valoramos la habilidad del gestor especializado que hace el stock picking, pero queremos respaldarlo con una visión global que de sentido a entrar en determinados mercados y que tenga en cuenta las correlaciones entre distintas clases de activos.

Además, no nos casamos con nadie. La independencia que defendemos en el nuevo contexto de MiFID II, nos impide recibir ningún incentivo por la comercialización de productos de otros, es decir, cero conflictos de interés.

Fernando González Ortega, Desarrollo de Negocio