La economía viene emitiendo claras señales de recuperación en las semanas transcurridas de desescalada tras el confinamiento obligado por la pandemia. En los próximos meses, los indicadores de actividad, por fuerza, van a arrojar una mejora frente a la situación durante el parón del segundo trimestre. Pero el camino que queda por delante tras la devastación causada por el Covid-19 es demasiado largo como para pensar en una rápida recuperación y está plagado de riesgos, con los continuos rebrotes del virus como amenaza más inmediata.

La economía, con la desescalada que se inició a primeros de mayo, ha emprendido un proceso de recuperación gradual, de duración previsiblemente mucho más larga que el desplome inicial, hasta llegar a la situación previa al estallido de la pandemia. La impresión general es que el declive de las economías ha sido más profundo de lo esperado y que la recuperación tardará más en completarse. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, advertía, por un lado, que lo peor para el desempleo en la Eurozona aún está por llegar, posiblemente en el tercer trimestre y, por otro, que la pandemia producirá cambios permanentes en partes de la economía.

El FMI revisaba a la baja sus perspectivas para 2020 pronosticando que el PIB mundial caerá este año el 4,9%, frente al 3% que vaticinaba en abril. De cara al próximo año, el FMI prevé un crecimiento del 5,4% frente al 5,8% apuntado en abril. Entre las economías desarrolladas, a juicio del FMI, España e Italia se llevarán la peor parte, con derrumbes del 12,8% en 2020, aunque seguidos de una recuperación del 6,3% en 2021.

Por todo ello, para avanzar en la salida de la crisis, van a continuar siendo claves las medidas de estímulo, tanto monetarias como fiscales. Más, si cabe, ante la amenaza de que un rebrote descontrolado del virus, con mayor peligro en la temporada de otoño/invierno, pueda obligar a un nuevo confinamiento.

En los últimos días de junio, una serie de rebrotes del Covid-19 en EEUU, China y otros países, traían de nuevo el temor y la volatilidad a los mercados. Los rebrotes cuestionaban la desescalada y la flexibilización de las medidas de distanciación social y ponen en riesgo el avance en la recuperación de las economías. En efecto, los gobernadores de Tejas, California y Florida daban marcha atrás en las medidas de relajación y algunas grandes empresas hacían lo propio: Apple cerraba treinta y dos de sus tiendas recientemente abiertas y Disney retrasaba la apertura de sus parques temáticos.

Para inversores y para actores políticos, estas situaciones recientes serían un recordatorio de lo difícil que será el camino de regreso a la normalidad, y de cómo, ahora, es el momento de asegurarse de que se han puesto todas las bases para superar un segundo trimestre que ha sido desastroso para la sociedad y para la economía global.

Los bancos centrales y los gobiernos vienen implementando apoyos sin precedentes para los mercados financieros y la economía real. Sin todas estas medidas, las pérdidas sociales y económicas habrían sido mucho mayores y habrían llevado a un resultado muy diferente en los mercados. Los mercados, que siempre se anticipan, en el segundo trimestre, durante los peores momentos de la pandemia, han desarrollado un desempeño excelente, sin apenas ninguna clase de activo registrando rendimientos negativos.

Según los PMI de confianza empresarial, publicados recientemente, el mes de junio parece haber sido un mes positivo de recuperación para gran parte de la economía mundial. El panorama en julio, sin embargo, y de repente, presenta tintes más inciertos. Es verdad, no obstante, que la desescalada en Europa está siendo más rápida y con mayor éxito que en EEUU.

Los rebrotes de la Covid-19 recientes son un recordatorio de que no es momento de bajar la guardia -para las autoridades, los actores económicos o los inversores- en una situación que presenta notables desafíos y requiere, todavía, de cuantiosos apoyos. Después de un magnifico desempeño en el segundo trimestre, la evolución de los mercados a partir de ahora va a depender del perfil que siga la senda de recuperación de la demanda y la producción, a ser posible sin retrocesos, y de la confianza en que los mayores niveles de actividad se traduzcan en mayores beneficios para las empresas.

El verdadero punto de inflexión, que ponga fin a este aciago periodo, llegará con el descubrimiento y desarrollo de una vacuna eficaz. Será la fórmula para que el consumo y la confianza regresen a los niveles previos a la pandemia. Hasta entonces, queda un largo camino de incertidumbre, en el que habrá que convivir y doblegar los rebrotes del virus y en el que habrá que diseñar una estrategia de reconstrucción y crecimiento a medio y largo plazo de las economías.

Fernando González Cantero

Presidente de PBI Gestión Agencia de Valores