Noviembre cerraba con una fortísima subida de las bolsas impulsadas por los notables avances en los desarrollos de las vacunas contra el coronavirus y por el triunfo del demócrata Biden en las elecciones americanas. Biden, claro ganador, se comprometía a poner en marcha fuertes medidas de estímulo. También gustaban los buenos resultados de las compañías en el 3ºtrim, el nombramiento de Janet Yellen, anterior presidenta de la Fed, como futura secretaria del Tesoro de EEUU y el compromiso de los bancos centrales para mantener la política monetaria expansiva.

A pesar del enredado traspaso de poderes en EEUU, con un Trump reticente a dejar el poder, el panorama económico mundial mejoraba en las últimas semanas. El lanzamiento inminente de las vacunas para el Covid-19 hacía más probable que la vida vuelva pronto a la normalidad. Y, por otra parte, la victoria de Joe Biden en las elecciones permitiría anticipar un contexto comercial global más predecible y conciliador. Sin embargo, no todo ha sido sencillo. La expectativa de un nuevo, e importante, paquete de estímulo fiscal en EEUU se habría desvanecido y es probable que la segunda ola del Covid-19, y algún rebrote posterior a las vacaciones navideñas, afecten al crecimiento de la economía europea y americana durante el invierno.

En general, sin embargo, estaría justificado un mayor optimismo. China y el resto de Asia han demostrado la rapidez con la que las economías pueden recuperarse una vez que el virus está bajo control, siempre que la política monetaria y fiscal sean lo suficientemente favorables. Y, por otro lado, el fuerte repunte en la actividad de EEUU y la Eurozona en el 3ºtrim sugiere que ambos podrían seguir una trayectoria similar una vez que el Covid-19 esté finalmente bajo control. Por supuesto, existe la preocupación de que, en algún momento, los gobiernos deban retroceder en el estímulo fiscal, pero el temor a un regreso inminente a la austeridad está fuera de la realidad en estos momentos. Los gobiernos pueden endeudarse a tipos de interés casi nulos y los bancos centrales siguen comprando deuda pública en grandes cantidades para, precisamente, mantener los tipos en los bajos niveles actuales.

Los bancos centrales continúan comprando deuda pública e inundando los mercados con liquidez. En conjunto, los activos de la Fed, el BCE y el Banco de Japón aumentaron de $7,2 billones en marzo a un récord de $21,8 billones en noviembre. Además, los tres bancos centrales también continúan presionando a los responsables de la política fiscal, de sus respectivos países, para que sigan aumentando los estímulos adicionales.

Es previsible que los bancos centrales, en los próximos meses, sigan teniendo un entorno favorable a la continuidad de las políticas expansivas. El escenario más probable es que la vacunación masiva impulse el despegue de la actividad económica. Pero, dado el amplio margen de recursos ociosos, el crecimiento de la actividad no es probable que venga acompañado de un repunte de la inflación. Si bien, podría darse un aumento de la rentabilidad de los bonos de plazos más largos, atenuado por las políticas de compra de activos de los bancos centrales. En dicho contexto de tipos deprimidos, el mayor atractivo del rendimiento de las acciones seguirá siendo sustancial.  En efecto, la renta variable cotiza con una relación precio/beneficio de poco más de 20 veces.  Eso implica una rentabilidad de los beneficios de las acciones del 5% frente a un 1,4% actual de la renta fija empresarial con grado de inversión y un 0,23% de la deuda pública.

Además, las previsiones de resultados están siendo revisadas al alza y la volatilidad en el mercado está disminuyendo. El sentimiento del mercado seguirá siendo volátil, pero hay un futuro más prometedor, o al menos más seguro, por delante. Las perspectivas de una recuperación económica acelerada durante 2021 podrían favorecer exposiciones más cíclicas. En los dos últimos meses, además del debilitamiento del dólar y el repunte en la rentabilidad de los bonos, hemos visto una mayor fortaleza relativa de las empresas de pequeña capitalización y de los mercados y sectores más cíclicos.

Fernando González Cantero

Presidente de PBI Gestión Agencia de Valores