Los inversores han tenido que lidiar con un ambiente más hostil, desde comienzos de año, asumiendo un probable endurecimiento de las políticas monetarias.  En un entorno, por otra parte, de aceleración de la inflación, con fuerte crecimiento, y resultados mixtos de las empresas.  Según Goldman Sachs, de las 44 empresas del S&P500 que hasta ahora han publicado resultados, y guías para todo el año: 23 se sitúan por encima del consenso y 21 por debajo.  Apple y Microsoft , las dos empresas de mayor capitalización, publicaban resultados optimistas, lo que propiciaba un fuerte rebote del mercado en las dos últimas sesiones de mes.

Los mercados valoraban, por otra parte, el riesgo para la estabilidad de Europa de un conflicto bélico en Ucrania.  Los precios del petróleo podrían subir por encima de los 100 dólares el barril, si Vladimir Putin cortara el suministro de gas natural a Europa.  Esto resultaría en una crisis de inflación comparable a la que se produjo tras el embargo árabe en 1973-74. 

La persistencia de la inflación empujaría un giro de 180 grados en las políticas monetarias de los distintos bancos centrales.  Jerome Powell, en la conferencia de prensa tras la reunión de la Fed, el 26 de enero, preparaba el terreno para sucesivos incrementos del tipo de los fondos federales a lo largo del año.  Powell manifestaba: “hay bastante margen para subir los tipos de interés sin amenazar el empleo”.  Con anterioridad, el mismo miércoles 26 de enero, el presidente del Banco de Canadá, BoC, retiraba el compromiso de mantener los tipos en niveles mínimos.  Y antes del BoC, el martes 25, la Autoridad Monetaria de Singapur, promovía un ritmo más rápido de apreciación del dólar de Singapur, en un “ajuste preventivo” para retirar estímulos y frenar el aumento en la tasa de inflación de la ciudad-estado.  

La pandemia viene siendo, en gran medida, la responsable del aumento de la inflación, desde la primavera de 2021.  Por un lado, “la reapertura”, en la primavera pasada, liberaba una gran demanda embalsada durante el confinamiento, antes de que se recuperasen los inventarios de las empresas.  Por otro, la demanda se veía, también, impulsada por excepcionales medidas fiscales y monetarias, especialmente en las principales economías.  Además, las interrupciones en las cadenas de suministro acrecentaban, también, la presión sobre los precios, desde el lado de la oferta.  Por último, la vuelta de los trabajadores al mercado laboral estaría siendo muy escalonada, creando escasez de mano de obra y presionando al alza los costes laborales. 

La presión de la inflación no parece dar tregua, y continúa recargándose desde las propias empresas.  En efecto, los precios a la producción, los IPP, de los distintos países se sitúan en niveles máximos de los últimos años, y en algunos casos en niveles históricos máximos, como en Italia.  La tasa anual del IPP de Italia repuntaba cinco décimas en diciembre, al 27,8%.  Por su parte, el IPP de Alemania continuaba disparado, en un nivel récord del 24,2% en el mes de diciembre. 

Dado que los precios a la producción no dan tregua, es probable que la inflación de los precios al consumo se mantenga en niveles muy altos durante algún tiempo.  

No cabe ignorar el riesgo que supone la persistencia de una inflación alta y aún creciente, en un entorno en el que el mercado seguiría estando caro.  Jerome Powell tuvo la oportunidad en la conferencia de prensa tras la última reunión de la Fed, el 26 de enero, de calmar los ánimos en el mercado, después de dos semanas difíciles, y, sin embargo, optó por no hacerlo.  Ello, apuntaría a que la Fed estaría buscando activamente un endurecimiento de las condiciones financieras, incluso antes de actuar sobre los instrumentos de política monetaria. 

La Fed prepara el terreno para un giro en su política que todavía no sabemos si será gradual o radical.  La combinación de políticas en EEUU nunca había sido tan acomodaticia como en 2021: combinando tipos bajos, expansión del balance del banco central y una política fiscal de gran apoyo.  En definitiva, una política de reflación, en toda regla, que ha impulsado el crecimiento, la inflación y el alza de los mercados financieros.   En el momento actual, el endurecimiento de las políticas monetarias, podría tener como consecuencia la aceleración del final del ciclo de crecimiento y, también, del ciclo alcista de los mercados. 

En PBI estamos posicionados de forma defensiva para un entorno que esperamos sea de mayor volatilidad y rendimientos significativamente más modestos.  Mantenemos la “pólvora seca” para aprovechar las oportunidades a medida que el mercado vaya ajustando niveles.

Fernando González Cantero

Presidente de PBI Gestión Agencia de Valores