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La política exterior rara vez decide unas elecciones en Estados Unidos. Normalmente, son la economía y el coste de la vida los que determinan el voto.

Precisamente por eso, estas elecciones de mitad de mandato podrían ser una excepción. No ocurría algo parecido desde 2006, cuando la guerra de Irak contribuyó a una dura derrota republicana.

Hoy, los votantes vuelven a pagar las consecuencias de una guerra en Oriente Medio y de los aranceles de Trump. Pero incluso una victoria demócrata ofrecería poco alivio: Trump mantendría el poder de veto y no hay soluciones rápidas para el precio de la energía y la vivienda

Carta del mes de octubre