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La rentabilidad de los bonos globales alcanzaba máximos de casi dos décadas. La venta masiva de deuda suponía un nuevo desafío para el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, pese a las medidas adoptadas a mediados de agosto para contener los rendimientos.

El último impulso al alza procedía del discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, el viernes 28, en el que reiteraba su compromiso con el control de la inflación. Sus declaraciones presionaban al alza la parte corta de la curva de rendimientos.

Por su parte, el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán elevaba los precios del petróleo y reforzaba los temores de una inflación más persistente, impulsando los rendimientos de los tramos largos de la curva.

CARTA DEL MES DE AGOSTO